La Balconada Revista

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Valle de Lecrín, GRANADA, Spain
Revista y agenda cultural del Valle de Lecrín

jueves, 17 de noviembre de 2011

Indefensión Aprendida

Texto: Salvador Mora/ Ilustración: Luis Chacón
En un experimento, (Richter, 1957) se constató que una rata en condiciones normales es capaz de nadar aproximadamente 60 horas seguidas antes de ahogarse. Sin embargo, si antes de meterlas en el agua se las sometía a una situación de indefensión aprendida consistente en experimentar la inmovilidad en la mano del experimentador durante importantes lapsos de tiempo, perecían ahogadas antes de los 10 minutos. Un tercer grupo de ratas fueron sometidas también a períodos de inmovilización, pero con la posibilidad de ser liberadas periódicamente. Estas últimas, también mostraron la capacidad de nadar alrededor de 60 horas seguidas.
Martin Seligman se hizo muy famoso en 1967 por sus experimentos sobre la indefensión aprendida con perros sometidos a descargas eléctricas.

Numerosos experimentos han venido demostrando fenómenos similares en distintas razas de mamíferos, incluídos primates. Muchos psicólogos coinciden en que se trata de un mecanismo de control del sufrimiento que consistiría en que ya que no hay escapatoria, dejarse morir para que todo acabe cuanto antes.

La indefensión aprendida (learned helplessnes) consiste en que el sujeto no intenta escapar del estímulo desagradable aunque tenga la oportunidad de hacerlo. El animal aprende que nada de lo que haga puede influir de ninguna manera en los acontecimientos, y por lo tanto no hace nada.

En el caso de los humanos, el fenómeno de indefensión adquirida se está usando actualmente para explicar trastornos como la depresión. Es muy habitual encontrar en este tipo de enfermos creencias muy instauradas del tipo "no voy a conseguirlo", "no voy a superarlo", "mi situación no tiene salida", etc.

Nuestros cerebros son el resultado de millones de años de evolución, a lo largo de los cuales se han ido modelando, y como mamíferos evolucionados, somos herederos de fenómenos como el de la indefensión adquirida, que nuestros ancestros desarrollaron para no sufrir tanto en la boca de sus depredadores. Nuestra mente no es la de un perro, o un mono, pero seguimos experimentando la indefensión adquirida en formas más complejas enfrentándonos a nuevas situaciones de indefensión. La indefensión aprendida en seres humanos puede ser devastadora, puesto que la persona permanece inactiva ante sus problemas, incapaz de reaccionar.

El mecanismo de indefensión aprendida podría sernos útil en el hipotético caso de ser capturados por las fauces de un enorme depredador. En este caso, sin posibilidad de escapar, nuestro sufrimiento sería menor simplemente abandonándonos a la muerte. Sin embargo, los problemas a los que se enfrenta el hombre moderno no son de este tipo, y el mecanismo de indefensión aprendida se convierte aquí en un molesto obstáculo.

Los ejemplos cotidianos son innumerables. Una racha de malas notas puede hacer creer a un niño que es incapaz de estudiar, perpetuando el fracaso escolar. Haber recibido daño emocional en una relación, nos puede hacer creer que somos incapaces de tener nuevas relaciones.

Todo esto además se cuece en el caldo de la sociedad de consumo: la persona que más consume es la que se siente más indefensa, dependiente, insegura e infeliz (esto lo saben muy bien los publicistas). El bombardeo informativo al que una persona está sometida a diario, está fuertemente impregnado de este mensaje.

En lo más profundo de nuestra psique existe esa tendencia ancestral a sentirse indefenso y "dejarse morir". Debemos tener cuidado para no activar esos mecanismos que ya están ahí desde que nacimos como una bomba de relojería esperando a que un estímulo externo haga el "click".

Sin embargo no hay que ser pesimistas. Conocer este fenómeno nos tiene que servir como lección para darnos cuenta de que tenemos que ser muy responsables con las creencias que dejamos crecer en nuestras mentes. El sistema de creencias de una persona, condiciona la forma en la que ésta vive. El fenómeno de indefensión adquirida no es más que la punta del iceberg.

¿Y qué pasa si ya se han instaurado esas creencias?

Afortunadamente los humanos tenemos un gran potencial para “darnos cuenta”. Desde la psicología se ofrecen terapias cognitivas que ayudan a la persona a "desaprender" que son víctimas de los acontecimientos. Esto puede ser muy útil al paciente para entender todo el proceso.

Mi experiencia me ha enseñado que es más práctico y rápido trabajar con técnicas que implican al subconsciente o al nivel energético, como el tapping, o también llamada EFT (emotional freedom technique), de la que se puede encontrar amplia información en internet, y de la que hablaremos en próximos artículos.

Sea como sea, es preciso vacunarse a través del INTENTO de que ninguna creencia negativa anide en nuestra mente.