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Valle de Lecrín, GRANADA, Spain
Revista y agenda cultural del Valle de Lecrín

jueves, 24 de marzo de 2011

El Valle Naranja/ The Orange Valley

El Valle Naranja

Texto: Vanesa Sánchez/ Fotos: Luis Chacón



Uno de los principales cultivos en nuestro valle es el de los cítricos. Fueron introducidos en la península por los musulmanes en el siglo XI durante la revolución agrícola, en la que se desarrollaron las técnicas para el cultivo de regadío. Según el libro “La ciudad en al-Andalus y el Magreb”, escrito por Carlos Gómez de Avellaneda  Sabio, Ibn Massan, tras realizar un viaje canónico por Asia y llegar al norte de la India, trajo consigo numerosas semillas, entre ellas la del narany, es decir, el naranjo amargo.
En la actualidad más de 800 hectáreas del Valle de Lecrín se dedican al cultivo de cítricos, entre los que destacan los naranjos. Las especies de éstos han ido evolucionando con el tiempo ya sea por la mano de la naturaleza o a través de injertos creados por el hombre para su comercialización.  En nuestra comarca los tipos que más abundan son la Blanca y la Navel, en sus distintas variedades.
Aunque sigue siendo un producto muy demandado por la industria de zumos, la naranja del Valle de Lecrín está atravesando por un momento de cambio ya que como muchos otros productos agrícolas, el precio al que se vende no compensa económicamente todo el trabajo e inversión que conlleva conseguir una producción de cítricos.
La industria necesita esta naranja para bajarle la acidez a sus zumos
Según Jesús Quiles, encargado de una de las dos cooperativas del Valle de Lecrín, que cuenta con más de 300 socios, empresas como Zumosol, de Pascual, y Don Simón,  de García Carrión, compran a esta cooperativa las naranjas. El dulzor de esta fruta, sumado a las condiciones meteorológicas de la zona, la hacen idónea para dichas empresas que la utilizan “para  mezclarla con su zumo y bajarle la acidez”, asegura Jesús. La Unión Europea propuso el pasado octubre una directriz a los estados miembros para prohibir el azúcar añadido en los zumos envasados. En la actualidad se permite agregar hasta 15 gramos de azúcar por cada litro y está totalmente prohibido en aquellos zumos que se venden como 100% naturales.

La ventaja de tener a clientes como Zumosol o Don Simón es que esta cooperativa sabe que tiene vendidos los 4 millones de kilos de naranjas que produce,  incluso antes de la recolección, ya que se hace un contrato previo. El inconveniente está en boca de todos: el precio. Según el encargado de esta cooperativa del Valle de Lecrín, “este año se ha pagado el kilogramo a 10 céntimos de euro. Si sólo la recolección cuesta unos 7 céntimos, sin contar con el cuidado de los campos, qué beneficio y qué futuro tiene este trabajo”.
“Hace 40 o 50 años esta fruta valía más que ahora”
 La comarca se caracteriza por la división en minifundios del terreno, pequeñas parcelas que en su mayoría no llegan a medir una hectárea, sino un marjal, es decir, 528,4metros cuadrados. Además, muchos de los socios de esta cooperativa, son personas mayores cuyos familiares tampoco ven una salida laboral en el campo a consecuencia de la desvalorización de la naranja. “Hace 40 o 50 años esta fruta valía más que ahora. En Sevilla se la comían envueltas como los mantecados y en Madrid también”, dice Jesús y no le falta razón. A finales de 2010, los portavoces de ASAJA en Valencia hicieron público que el precio en origen ha caído en los últimos 20 años un 50%, según un estudio del Instituto Valenciano de Investigaciones Agrarias (IVIA). Otro dato más, es el que se desprende del Índice de Precios en Origen y Destino de los alimentos (IPOD) del mes de enero: a pesar de que la media del precio del kilo de naranjas se paga al agricultor a 17 céntimos de euro, se vende al consumidor a 1,36 euros. Estas cifras colocaron  a la naranja en el segundo producto agrario con mayor diferencia entre el precio de origen y el de destino, con un aumento de un 700%.
Ante este panorama la única solución que Jesús Quiles encuentra es el aumento del precio ya que piensa que otras soluciones son convenientes para producciones más pequeñas.

SOLUCIONES
Sin embargo, para algunas instituciones y asociaciones las posibles salidas a esta situación parten de que ese incremento de precio sea paralelo al de la calidad del producto y a una promoción apropiada de esta fruta.
Este es el caso del Ayuntamiento de El Valle, donde su alcalde, Juan Antonio Palomino, afirma que para poder exigir un precio más justo para el agricultor se debe mejorar la calidad del producto y reducirse las redes de distribución, es decir, que los consumidores puedan comprar  directamente al agricultor. Es por ello, que el equipo de gobierno de este municipio y la cooperativa de agricultores han emprendido una campaña de difusión de los cítricos del Valle de Lecrín a través de la iniciativa “Cómete el Valle”. El Mercado Abierto de Agricultores y Artesanos en Saleres que se celebra el primer domingo de cada mes ha servido de ensayo para un evento que además de consolidarse tiende a extenderse  a otros municipios de la comarca. Según Juan Antonio, es muy probable que el próximo municipio en unirse a la iniciativa sea Nigüelas, y otros que aún están por confirmar. Pero este mercado va acompañado de una página web que servirá de plataforma para que consumidores de toda España puedan tener productos del Valle de Lecrín recién recolectados. Una vez que el cliente haya hecho su compra la cesta llegará en 24 horas “y  cuenta con la ventaja de que son productos recién cogidos del árbol y la huerta y eso es un activo, es un valor añadido que es lo que tenemos que ofrecer”, asegura el alcalde.
“estos campos son nuestra seña de identidad”
Según el regidor del El Valle, la cooperativa ha puesto toda su maquinaria en marcha en una dirección,  “que se mantengan estos campos porque esa es nuestra seña de identidad y eso se consigue vendiendo el producto, ofreciendo más calidad aunque se produzca en menor cantidad; acondicionando las infraestructuras agrarias, preparando los caminos para que sean accesibles, etc”
Asimismo, eventos como la Carrera de la Naranja y la Feria del Cítrico cumplen este año su IX edición y en ellos  se promociona tanto los productos agrarios como los pueblos de Restábal, Melegís y Saleres en el ámbito turístico. Además, una parte de este programa se dedica a una revisión de técnicas e intercambio de experiencias sobre los cítricos como el marketing de los productos agrícolas en un mercado globalizado y tipos de injertos, entre otros.
“el turismo nacional es el que está manteniendo los alojamientos rurales, y ha encajado muy bien en la idiosincrasia del Valle de Lecrín”
El aspecto turístico en esta estrategia resulta esencial en esta línea de actuaciones. Gracias a que los campos son pequeñas parcelas en las que conviven diversas especies como los frutales y los olivos, del tipo lechín, y que crecen en bancales,  muchos turistas se ven atraídos por este paisaje, ya sea para realizar deportes al aire libre, para disfrutar de la gastronomía o para conocer el patrimonio histórico de la zona.  Además, este año coinciden con el paso de Eurorando 2011. Cita deportiva por la que miles de senderistas visitarán la Comarca.
Estas políticas de promoción ayudan a crear una infraestructura de Turismo Sostenible, acorde a la promoción que la Junta de Andalucía está realizando por toda la comunidad para impulsar este sector económico que ha cambiado y evolucionado. Debido a la crisis económica, el turismo extranjero ha disminuido pero el nacional crece a buen ritmo. “Hablando con la gente que se dedica al sector de la hostelería, el turismo nacional es el que está manteniendo los alojamientos rurales, y ha encajado muy bien en la idiosincrasia del Valle de Lecrín, porque está muy cerca de Granada, y mantiene el sabor agrario que había en otras zonas hace años”, confirma el alcalde.

OTRA ALTERNATIVA
Andalucía es la primera Comunidad Autónoma en superficie dedicada a los cítricos ecológicos, con más de la mitad del terreno a nivel nacional. El 80%  de la producción se exporta. El mercado alemán es el más interesado en estas frutas ecológicas, con un 40% de ventas, seguido del mercado español, francés ( 13%), Reino Unido (9%) y Holanda (8%), según un estudio realizado por la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Agronómica y del Medio Natural de la Universidad Politécnica de Valencia. Sin embargo, en La Fabriquilla, finca situada en Restábal y que gestionan Daniel Bravo y Noemí Pezuela, las naranjas que salen son comercializadas en canales de distribución mucho más cortos. A través de su web, publicaciones especializadas y redes sociales han hecho una campaña de difusión con el nombre de su producto, La Naranja Orgánica, y han logrado contactar con tiendas ecológicas, particulares y asociaciones y redes de consumidores que se organizan para hacer en Granada sus entregas semanales. La mayoría de sus clientes reside en la provincia y sobre todo en la capital, pero también envían naranjas a consumidores de Asturias y otros puntos de España.
"se debe aprender a trabajar la tierra y el cultivo, porque nos han enseñado a tirar productos, abonos y venenos, no a abonar"
“La gente que nos compra va buscando una alta calidad  porque el producto aumenta de precio al tener que pagar el transporte”, asegura Daniel. El precio de  venta “oscila según sean de mesa a 1€,  a 75 céntimos, las de zumo y a 60 céntimos, la dulce que no tiene acidez y tiene su valor al ser una variedad bastante antigua en esta comarca”, dice este agricultor ecológico.
Ha sido un proceso largo en el que han invertido cuatro años para transformar este terreno en un cultivo orgánico. Joaquín Olivares, inspector de la certificadora Agrocolor, la única con sede en Granada, realiza una auditoría para acreditarlo. Son varios los requisitos para conseguir ese sello de calidad, entre ellos, “tener ganas, cualquiera puede ser agricultor ecológico, pero hay que mentalizarse de que se vuelve a la agronomía tradicional, que no es menos efectiva, es lo que se ha hecho siempre. Además, se debe aprender a trabajar la tierra y el cultivo, porque nos han enseñado a tirar productos, abonos y venenos, no a abonar, ni a cuidar el cutivo”, opina Joaquín.
Algunos agricultores no certifican su producción debido a que deben pagar una cuota anual de 160 euros por cada hectárea de terreno.  Hace unos diez años la Junta de Andalucía privatizó los servicios que garantizan oficialmente la calidad ecológica. Sin embargo, en otras comunidades sigue siendo competencia de las instituciones públicas, y en algunas, la obtención de este sello no supone coste alguno para el agricultor ecológico.
está aumentando el número de terrenos que están en proceso de conversión en el Valle de Lecrín
Para la reconversión total se tardan cuatro años ya que durante el primero los productos seguirán vendiéndose como convencional, el segundo y el tercer año, a pesar de que se produce como ecológico, la fruta será vendida como producto en conversión. Es el cuarto año cuando podrá comercializarse como ecológico certificado. Según el inspector de Agrocolor, está aumentando el número de terrenos que están en proceso de conversión en el Valle de Lecrín. La superficie de la comarca acreditada como ecológica es de 45,64, hectáreas de las que 6,6 son de cítricos, según un estudio realizado por Unidad de Territorial de Empleo, Desarrollo Local y Tecnológico de Padul.
La Fabriquilla es un terreno cedido por una vecina que no puede cuidarlo personalmente. Este tipo de concesiones “son muy comunes en el Valle de Lecrín, y no tanto en otras zonas de la provincia”, afirma Noemí Pezuela, y se debe al retraso del relevo generacional. “Estamos obligados a que se produzca ese cambio generacional, y es que ya no es como años atrás que era muy rápido, los padres sabían que sus hijos iban a cuidar y mejorar esa tierra al heredarla. La situación ahora es que sus herederos tienen dos opciones: abandonarla o venderla”, añade Olivares.
“no podemos vender un desarrollo rural sostenible sólo en papel”
Según Noemí,  “esta situación establece redes; saben que nosotros estamos cuidando bien su tierra y muchos nos observan satisfechos porque haya jóvenes que realicen este trabajo, a partir de ahí, nos sugieren que hablemos con otros vecinos porque pueden estar interesados en cedérnoslo”. De no existir esta solidaridad muchas fincas serían ahora terrenos baldíos ya que el precio del marjal en muchos casos es “desorbitado, se llega a pedir hasta 6000 euros por marjal, y si hay posibilidad de cortijo muchos piensan que pueden vender la hectárea a 120.000 euros” dicen los agricultores.
En esta finca de Restábal se intenta demostrar que la producción ecológica es viable. Noemí es ingeniera agrícola y piensa que “al agricultor no se le puede convencer sólo con la teoría, no podemos vender un desarrollo rural sostenible sólo en papel”.

Iniciativas como las de La Naranja Orgánica y las diferentes actuaciones del Ayuntamiento de El Valle fomentan el mantenimiento de un entorno con un gran valor paisajístico y aportan las herramientas para la revitalización de la economía de la comarca, con una perspectiva sostenible en el tiempo. Combinan los avances tecnológicos, en cuanto a riego y comercialización, con la calidad y variedad de frutas y hortalizas que se obtienen durante todo el año. Todo ello  para recuperar el importante rol que el Valle de Lecrín tuvo en la provincia,  antes de la industrialización de la agricultura, “históricamente ha sido la despensa de Granada y queremos que vuelva a serlo” afirma el alcalde, Juan Antonio Palomino.

THE VALLEY OF ORANGES
This is a free translation by Lynda Morrison 

One of the principal crops in our valley is citrus fruit. It was introduced to the Iberian Peninsula by the Muslims during the agricultural revolution in the XI century, when techniques to irrigate cultivated land, were developed. According to “La Ciudad en al Andalus y el Magreb” written by Carlos Gomes de Avellaneda, a certain Ibn Massan, made a religious journey to Asia. Reaching as far as the north of India, he returned bearing numerous seeds including the bitter orange.
More than 800 hectares of the Lecrin valley are dedicated to the cultivation of citrus, notably oranges. This crop has evolved over time due to natural causes, or in the case of man’s intervention for commercial reasons. In our region, there are two prominent varieties, the White and the Navel oranges, which are both very distinct.
Although it continues to be a product greatly in demand, as far as the juice industry is concerned, the oranges from the valley are going through a period of change. Like many other agricultural products the selling price neither compensates for the work involved nor the investment in the product.
 Jesus Quiles is head of one of the valley’s co-operatives with more than three hundred members, which sell to companies like Zumosol and Don Simon. According to Jesus, the sweetness of the valley’s fruit, due to the local climate, makes it ideal for the aforementioned companies. “Mixed with other juice it lowers the acidity,” he explains. Last October the European Union proposed that the union members prohibit the addition of sugar to cartons of juice. As the law stands at the moment it is permitted to add up to 15 grams per liter and totally forbidden in juices sold as 100% natural.
For this co-operative the advantage of having a contract with clients like Zumosol or Don Simon, is that they know in advance of the harvest, that they can sell the 4,000,000 kilos of oranges they are about to produce. The drawback, which everyone complains about, is the price. According to the head of the co-operative, “This year the price to the farmer was 10 cents per kilo. To harvest, costs 7 cents a kilo. If conditions don’t change, what benefits and what future does this work have?”
The region is characterized by the division of land into small parcels, the majority of which don’t measure more than a hectare, about 528 square meters. Many of the society’s members are older people whose families, as a result of the devaluation of the orange crop, do not envisage a job in agriculture. “Forty of fifty years ago this fruit was worth more than it is now. In Seville and Madrid, the oranges for the table, arrive individually wrapped in tissue paper, like special Christmas sweets, and with good reason,” said Jesus.
 At the end of 2010, a spokesman for ASAJA in Valencia made public, that according to a study done by the Instituto Valenciano de Investigaciones Agraris (IVA), the price of oranges had fallen by 50% in the last twenty years. The price index in Origen y Destino de los alimentos (IPOD) for the month of January shows: although the average price for a kilo of oranges to the farmer is17 cents, the selling price is € 1.36 per kilo.These figures placed the orange, as the second largest agricultural product, having a price difference between farmer and consumer, of 700%.
Faced with this picture, the only solution that Jesus Quiles can come up with is to raise the price, although other solutions may be appropriate for smaller crops.




SOLUTIONS
For some institutions and associations a possible solution to this situation would be a price increase relevent to the quality of the product, and proper marketing of the fruit.This is the case of the Ayuntamiento de El Valle, where the mayor, Juan Antonio Palomino tells us that in order to have a fairer price the farmer must improve the quality of the crop and also reduce the costs of distribution. One way to implement this is for the consumer to buy directly from source. For this reason the local government and the agricultural co-operative have begun an information campaign “Comete el Valle”. On the first Sunday of every month an Open Agricultural and Artesan Market is held in Saleres. Other areas are showing interest, and according to Juan Antonio, it is very likely that the next area to join will be Nigüelas, and more are to be confirmed at a later date. This market now has a web page. Buyers from all over Spain can receive freshly harvested fruit from the valley, delivered from tree to door in 24 hours. “Think of the advantage, the freshness that we offer,” declared the mayor.

THESE FILEDS ARE OUR HALLMARK
According to the local councilor, the co-operative has put all its machinery in motion in one direction. “we need to maintain these fields as they are part of our identity, and this is achieved by selling the product, offering better quality rather than quantity, developing the agricultural infrastructure, preparing the fields to be accessible, etc.”
The Carrera de la Naranja and La Feria del Citrico both celebrate a ninth birthday this year. Events like these attract tourists and help to promote the agricultural products, as in Restábal, Melegis, and Saleres. Furthermore, part of this program is dedicated to a review of the agricultural techniques, and to a global interchange of knowledge regarding the citrus fruit.
Spanish tourism is what keeps the country inns and hostels open and it fits in very well with the character of the Lecrin Valley
The tourism aspect of this strategy is essential in this line of action. Tourists are attracted to this lush countryside where the fields are divided into small plots, and a diversity of fruit and olives (lechin) are grown. They come to enjoy open air sports, experience the food and to learn about the local history. Furthermore this year coincides with the Eurorando 2011, a sporting event, which attracts thousands of visitors to the area.
Such promotional policies help to create a sustainable infrastructure for tourism. According to the Junta de Andalucia, this is being done in order to breath, new life into this economic sector which has changed and evolved. There is an economic crisis, and a decline in foreign tourism, however national tourism has increased. He has spoken to the people from the hotel sector, and been assured that it is Spanish tourism which has kept them going. Being so close to Granada, the Lecrin Valley, an area which has maintained its agricultural heritage, now benefits from this situation. 

 ANOTHER ALTERNATIVE
Andalucia is the first autonomous community devoted to growing its citrus crop organically. 80% of the production is exported. The German market is the one most interested in organic fruit, buying 40% of the market, followed by Spain, then France at 13%, the United Kingdom 9% and Holland 8%, according to a study carried out by the Escuela Tecnica Superior de Ingeneria Agronomica and the Medio Natural de la Universidad Politecnica de Valencia. However in a farm in Restabal called La Fabriquilla, the oranges are sold more directly. Throughout its website, publications, and social networks, there is a media campaign, ‘The Organic Orange.’ Contact has been made with organic shops, individuals and associations. There is a consumer network organized to make weekly deliveries to Granada. The majority of their customers live in the province and above all in the capital, but these distinctive oranges are also consumed in Asturias and many other parts of Spain.

" We must learn to work the land and nurture it. We have been poisoning it with fertilizers, not caring for its cultivation"

“The buyers are looking for top quality. Due to the transport costs the selling price varies accordingly, from 1 euro to 75 cents, the juice to 60 cents. The sweetness has no acidity and is also a very old variety in this region” according to Daniel one organic farmer
 It has been a long, slow, process over the last four years to transform this land into an organic area. Joaquin Olivares, an inspector from Agrocolor which has an office in the region, conducts an audit to his credit. There are a number of requirements needed to achieve this status. "To want to do it. Anyone can be an organic farmer, it has always been done. Furthermore we must learn to work the land and nurture it. We have been poisoning it with fertilizers and not taking care of its cultivation,” declared Joaquin
Some farmers, who certify their produce, must pay an annual levy of 160 euros for each hectare of land. The Junta de Andalucia privatized the services that guaranteed the quality ten years ago. However in other regions they continue using the public services. And in some obtaining the certification is at no cost to the organic farmer.

"The land being converted, is increasing in the valley"
To achieve organic status takes four years. In the first year the produce is still sold under the same category as before. In the second and third year, depending how organic the fruit is, it can be sold as a product converting to organic status. Then finally in the fourth year it can be marketed as organic. According to the inspector this is increasing the number of plots that are in the process of converting here in the valley. The area of the region certified as organic is 45.64, of which 6.6 hectares are citrus, according to a study by Unidad de Territorial de Empleo,  Desarrollo Local and Tecnologico de Padul.
Fabriquilla is a parcel of land which has been donated by a neighbour, who cannot personally take care of it. “This type of concession is quite usual in the valley but not so common in other regions,” said Noemi Pezuela. It must become the face of the changing generation. We are obliged to make these changes. In times past, parents knew that their sons would look after and improve their land for the future generations. “The situation today, is either: to abandon or sell,” adds Olivares.

“we can’t sell a sustainable rural development only on paper

According to Noemi, “this situation creates networks; the people know that we are taking good care of their land, and they are satisfied because there are young people to do the job. Apart from that we suggest they talk to their neighbors who may be interested in handing over their land to be worked."
If this solidarity did not exist many farms would be lying vacant, as in many cases the cost of land is exorbitant,  € 6000 per marjal. And if a building is constructed, albeit a tool shed, the price can reach 120,000 euros per hectare", say the farmers
 In this farm at Restabal they are trying to show that the organic farming is viable. Noemi is an agricultural engineer and thinks, “Farming is not only about theory. We cannot sell a sustainable rural development only on paper.”

 Initiatives like the Organic Orange, and the varied activities by the Ayuntamiento de el Valle, all help to maintain this beautiful scenic environment, and provide the tools for revitalizing the economy of the region with a timely sustainable perspective. This is done by combining technological advances in irrigation, and by marketing the variety of quality fruit and vegetables that are obtainable throughout the year. All these efforts are being made to recover the important roll that the Lecrin Valley held before the agricultural industrialization.
Historically it was considered to be the bread-basket of Granada and we want it to be the same once more”, declared the mayor, Juan Antonio Palomino.