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Valle de Lecrín, GRANADA, Spain
Revista y agenda cultural del Valle de Lecrín

martes, 23 de noviembre de 2010

El Humedal y Turberas de Padul

El Humedal y Turberas de Padul están situados en a los pies de Sierra Nevada. Foto: V. Sánchez
Dentro del Parque Natural de Sierra Nevada, en el extremo occidental del macizo, se encuentran los Humedales y Turberas de Padul. Situado a una altitud de poco mas de 700 metros, este espacio fue declarado Reserva de la Biosfera por ser, por una parte, una de las turberas de mayor extensión y más meridional de Europa, y por otra, debido a la biodiversidad de la zona. Estos humedales y turberas son considerados área de máxima protección, ya que se trata de un punto estratégico para las aves migratorias, en especial las acuáticas, que descansan en este espacio durante sus largos viajes en busca de
Los voluntarios son los encargados de anillar las aves.
Foto: V. Sánchez
un clima cálido. El tipo de vegetación que predomina es el carrizal, idóneo además para tener sus crías. Según Eduardo Pascual y Alfonso Rivas, de la Estación Ornitológica del Parque de Sierra Nevada, en los Humedales y Turberas de Padul se han llegado a contabilizar más de 150 especies distintas de aves. Esta Estación dispone de un Aula de la Naturaleza llamada El Lagunero donde, junto con otros voluntarios, se encargan del anillamiento de las aves. Para capturarlas, utilizan redes que denominan transparentes y que son inocuas para estos animales.
 Eduardo es aficionado a la ornitología desde hace más de 40 años y Alfonso, que lleva un año trabajando en esta estación, tiene 20 años de experiencia en este campo. 

Los datos que recogen pasan a un registro internacional
Foto: V. Sánchez
Mientras anillan a varias aves y anotan sus datos, nos explican que sólo en El Lagunero realizan este procedimiento a más de 6000 aves al año. Cuando las capturan,  toman las medidas y peso, y se identifican en la anilla, que viene a ser la “matrícula” del animal. Estos datos se envían a Madrid para formar parte de un registro internacional que sirve para observar la evolución de algunas especies. “Hace unos días identificamos a algunas aves que habían sido anilladas en Noruega y Holanda”, afirma Alfonso.


La Laguna que da nombre a esta zona del Parque Natural de Sierra Nevada es la única cuenca endorreica de la provincia de Granada.  El lago tenía una superficie de 500 hectáreas, pero por intereses agrícolas y porque se tenía la creencia que atraía enfermedades, como el paludismo, en siglo XVIII se procedió a  su desecación. Mediante las madres, que es como se conoce al sistema de canales de esta zona, se consiguió llevar agua a los cultivos e ir ganando aún más espacio para la labranza. 
Madre o canal que sirve lleva el agua hasta las huertas.
Foto: Vanesa Sánchez


Con el paso del tiempo y el desagüe, queda al descubierto la turba formada por los restos orgánicos vegetales, más o menos descompuestos. Sin embargo, no se confirma su existencia hasta finales del siglo XIX y hasta mediados del siglo pasado, no se comienza a extraer, aunque siempre en pequeña escala. 
En la actualidad hay dos empresas que extraen esa turba con fines comerciales y que se utiliza para la mejora de suelos agrícolas y para jardinería doméstica.

Detalle de la vegetación del humedal en el que abunda el carrizal. Foto: V. Sánchez


Esta actividad minera entra en conflicto con la calificación nacional e internacional de esta zona de máxima protección. Asociaciones ecologistas y las propias instituciones públicas temen que la extracción del agua que realizan estas empresas quebrante el equilibrio en el ecosistema. Según Juan Ardoy, Biólogo y Educador Ambiental, “harán falta tres o cuatro estaciones lluviosas como las del pasado otoño e invierno para recuperar el nivel hídrico tras la desecación causada este verano por la extracción de turba”.
El trabajo de las empresas de extracción de turba ha afectado a los humedales.
Foto: V. Sánchez

Estos acontecimientos provocaron que las organizaciones Ecologistas en Acción y la Agrupación Granadina de Naturalistas presentasen una denuncia en la Fiscalía de Medio Ambiente contra las empresas turberas el pasado verano. Este caso se denunció también por la Coordinadora Verde a la Comisión Europea. Adicionalmente, el alcalde de El Padul, Manuel Alarcón, ordenó la paralización de la extracción en la turbera. Mientras, la Junta de Andalucía anunciaba su intención de comprar a estas empresas los derechos de explotación que poseen hasta el año 2035.
La Laguna del humedal es la única cuenca endorreica de la provincia. Foto: V. Sánchez

Y es que además del patrimonio natural, esta zona tiene un gran valor paleontológico. Fue durante la actividad de estas empresas cuando se encontraron los restos óseos de dos mamuts, de ellos un colmillo se conserva en el Parque de las Ciencias de Granada. En las turberas el ritmo de descomposición es más lento y se puede analizar el polen. Este “registro”, que se esconde en los sedimentos, sirve para saber el tipo de vegetación y por tanto, los cambios climáticos ocurridos al sur de la península ibérica, de esta forma se reconstruiría la historia medioambiental de los últimos milenios en este lugar.


Túnel de cañas que hay en uno de los tramos
del itinerario. Foto: V. Sánchez
Asimismo, hay restos arqueológicos del paso del hombre por estas tierras que tienen 130.000 y 33.000 años de los que se han encontrado algunos elementos característicos de la cultura Musteriense que demuestran la existencia de grupos de Neandertales asentados junto al humedal, según recoge Fernando Molina Vázquez, Jefe del Servicio de Coordinación y Gestión de la Red de Espacios Naturales Protegidos, en la ficha del Humedal para el convenio RAMSAR.

Por otra parte, en las lindes del humedal, podemos ver vestigios de la civilización íbero-romana en los tramos de la “Vereda del Camino de Motril” que unía Ilíberis, Granada y Sexis, la actual Almuñécar. Son los romanos precisamente los que dieron nombre a Padul, que viene del vocablo latino laguna o charca. En algunas zonas de esa calzada se aprecian las piedras desgastadas por el paso de las ruedas de las carretas.



Pasadizos instalados para los visitantes. Foto: V. Sánchez
Recorremos el humedal en una ruta que hemos realizado con Juan Ardoy, que es también, co-director de IDEA, grupo dedicado a la Interpretación del patrimonio, Desarrollo sostenible y Educación ambiental de Andalucía y que organiza este tipo de excursiones en grupo. Mientras hacemos el recorrido, Juan explica a los asistentes de forma amena las peculiaridades de los Humedales y Turberas de Padul. Recientemente se han instalado unos pasadizos para minimizar el impacto de los visitantes en la zona. Este itinerario tiene una longitud de 11 kilómetros y es circular.Aunque el terreno protegido tiene una superficie de 300 hectáreas, la mayor parte del suelo es de titularidad privada, y está dividido en pequeños huertos, minifundios que se han dedicado durante los últimos tres siglos al cultivo de cereales, remolacha, tabaco y hortalizas, aunque también existen pequeños huertos de frutales. A partir de mediados del siglo XX descendió la actividad agrícola debido a que económicamente no resultaban rentables, lo que favoreció la conservación de este espacio.

Cartel que indica las tres posibles rutas por el Humedal y Turberas de Padul
Foto: V. Sánchez


El principio del recorrido se hace entre las parcelas privadas y tan sólo hay que seguir caminando por las pasarelas de madera que trazan la ruta. Este es un lugar de máxima protección medioambiental también, porque en él habitan varias especies amparadas por estar en peligro a desaparecer, algunas en Andalucía y otras, en toda España. Entre ellas destacan la rata de agua, el galápago leproso, la salamandra común, la ranita meridional; y en aves, el aguilucho lagunero occidental, el avetorillo común y el calamón común entre otros.

La Laguna medía hasta el siglo XVII unas 500 ha. Foto: V. Sánchez


Pero no son los únicos habitantes. Desde las cabañas de madera instaladas por el Ayuntamiento de Padul y que se encuentran por el recorrido, los aficionados a la ornitología podrán observar diferentes tipos de ánades y garzas, la curruca, la focha o el porrón europeo.
Vistas hacia Sierra Nevada desde el Humedal. Foto: V. Sánchez
Y aunque las aves son las protagonistas de este lugar coexisten con reptiles como la culebra viperina, el lagarto ocelado o la lagartija cenicienta; o mamíferos como la musaraña. La vegetación es alta en algunas zonas por lo que los animales la aprovechan para ocultarse, por eso para poder observarlas son necesarios paciencia y silencio. Igualmente, hay que tener en cuenta que la baja dificultad de este sendero invita a que gente de todas las edades realicen este recorrido, en especial durante los fines de semana.


En este espacio podemos encontres diferentes puntos para la observación de aves. Foto: Vanesa Sánchez

La Balconada os anima a pasear por este sendero que se abre en un mar de carrizales, que esconde tesoros naturales y reliquias de tiempos inmemoriales. Un paisaje que el hombre ha transformado a su conveniencia a lo largo de los siglos, y que la naturaleza adorna con distintos colores y elementos según la estación en que
 sea visitado.

2 comentarios:

Salva Mora dijo...

Excelente artículo y maravillosas fotos. Dan ganas de hacer una visita por la zona.
Enhorabuena.

La Balconada dijo...

Gracias Salva, nos alegra que te guste :)